Francisco Zagala

Francisco Zagala es, sin lugar a dudas, la figura más representativa de la fotografía histórica gallega. Aunque natural de Verín, donde había nacido en 1842, desarrolló la mayor parte de su vida profesional en la ciudad del Lérez, donde se instala en 1879 en la céntrica calle de la Oliva.

Pocos datos biográficos poseemos anteriores a su llegada a Pontevedra procedente de Madrid, donde se le atribuye una activa militancia política en las filas republicanas, que le llevaría a participar en los convulsos acontecimientos que sufrió el país durante el Sexenio Democrático. Tras un período de ambulancia por diferentes ciudades de Galicia decide asentarse definitivamente en Pontevedra, una ciudad en la que encuentra un ambiente sociocultural y político muy de acuerdo con sus ideas.

Pinchar en las imágenes para ampliar

Su profesionalidad, unida al empleo de las más avanzadas técnicas fotográficas del momento, pronto le proporciona una sólida clientela. Su estudio comienza a ganar fama entre la burguesía local pero también entre las clases menos favorecidas, a las que hasta ese momento la fotografía les había estado vetada por su alto precio. Un buen número de rostros que tuvieron una especial significación en la Pontevedra decimonónica serán retratados por este artista. Entre ellos su correligionario y amigo Indalecio Armesto, el político pontevedrés Augusto González Besada o el doctor Cobián Areal, introductor de los rayos x en la ciudad.

Zagala es también el testigo gráfico del período de expansión y readaptación urbanística que sufre la ciudad en las últimas décadas del siglo XIX. Compagina desde su llegada la actividad como retratista con el registro de vistas urbanas y de los monumentos más destacados de la ciudad, encaminando su producción fotográfica hacia la comercialización de estas últimas mediante la serie Pontevedra artística e pintoresca, que mantendrá a lo largo de toda su vida profesional.

Su interés por mostrar las excelencias del municipio a las personas visitantes le lleva a editar el primer álbum fotográfico de la ciudad en 1883. Titulado Recuerdo de Pontevedra, está considerado también el primer álbum fotográfico editado en Galicia, al que seguirán, a lo largo de los años, otros de igual o similar título.

Colaboró en diferentes ocasiones con reconocidas publicaciones nacionales como La Ilustración Española y Americana, La Ilustración Artística y Panorama Nacional, y gallegas como Galicia Moderna o Portfolio Galicia, proyecto editorial de Pedro Ferrer publicado por fascículos a partir de diciembre de 1901.

Nada se escapa a su objetivo, que recoge como nadie todo el acontecer diario reflejando la Pontevedra de entre siglos. Es el notario gráfico de hechos tan señalados y relevantes para Pontevedra como la llegada del ferrocarril en 1884, la inauguración en 1888 de uno de los primeros hoteles que abre en la ciudad, el Méndez Núñez, la inauguración del balneario del Lérez en 1906 o la visita del político Canalejas en agosto de 1907.

Sus fotografías de carácter costumbrista nos muestran la bulliciosa actividad de las ferias y mercados que tenían lugar en las diferentes plazas o las celebraciones de carácter lúdico y festivo como el carnaval de Urquín o las corridas de toros.

Zagala, de carácter afable aunque reservado, se integra totalmente en la sociedad pontevedresa. Tomará parte en un gran número de iniciativas populares, colaborará en la creación de la Cámara de Comercio y participará en la vida política de la ciudad presentándose en varias ocasiones a las elecciones municipales por el Partido Republicano. En 1907 llega a ser elegido presidente provincial del partido, cargo que ocupó hasta su muerte al año siguiente.

En 1887 recibe la cruz sencilla de Isabel la Católica a instancias del diputado Eduardo Vincenti, que luciría en el anverso de sus cartones fotográficos junto a los demás premios que jalonaron su carrera profesional.

Pero la labor más destacada y en la que Zagala muestra una mayor sensibilidad y unas mejores aptitudes artísticas es en su trabajo para la Sociedad Arqueológica, institución que será clave en el arranque del Museo de Pontevedra. Desde su fundación en 1894 acompañará al presidente, Casto Sampedro, y a los colaboradores en sus excursiones, realizando una considerable labor de recopilación gráfica de restos arqueológicos y monumentos de interés histórico que hasta ese momento estaban abandonados y olvidados. Su estrecha colaboración con esta entidad cultural queda de manifiesto en la publicidad de su estudio en la prensa local, en la que se proclama fotógrafo de la Sociedad Arqueológica.

El libro de actas de la Sociedad nos informa de la gran actividad desarrollada por sus miembros, sobre todo durante los primeros años de vida de la institución. En 1897 Zagala acompañará a Casto Sampedro y Luis Sobrino a Carboeiro (Silleda) para plasmar gráficamente el estado de abandono y ruina en el que se encontraba el monasterio benedictino, obra destacada del románico gallego. De ese mismo año es la fotografía que deja constancia del hallazgo del ara romana encontrada en Tomeza, hoy depositada en el Museo de Pontevedra.

A través de las facturas emitidas por Zagala a la Sociedad Arqueológica podemos rastrear los lugares a los que acuden en busca de información para sus investigaciones. Además de los anteriormente mencionados visitan, entre otros, los municipios de A Estrada, Marín, Lalín, Cambados, Sanxenxo o Bueu, lo que genera un buen número de fotografías que, tras la disolución de esta institución, pasarían a convertirse en la base del actual archivo gráfico del Museo de Pontevedra.

Suyas son las primeras fotografías de las Ruinas de San Domingos como sede del museo creado por la Sociedad, así como las de las exposiciones organizadas en 1895 y 1896. Dejará constancia gráfica del homenaje que la Sociedad Arqueológica realizó al padre Sarmiento en A Fillagosa, hermoso paraje del río Lérez en el que el sabio benedictino solía meditar.

En 1906 Zagala fotografía la visita que la infanta Isabel realiza al museo de la Sociedad, acompañada de Casto Sampedro, Luis Gorostola, José Casal y el pintor Alfredo Souto. Este último será el encargado de diseñar la portada del álbum fotográfico con el que la infanta es obsequiada y que hoy en día se encuentra en paradero desconocido.

A su muerte en 1908, su discípulo y sucesor, Lorenzo Novás, pasa a ser el nuevo fotógrafo de la Sociedad, con la que mantendrá una fructífera relación laboral durante muchos años. En 1945 el Museo de Pontevedra le compra 1.230 negativos de vidrio a Novás, la mayoría referentes a los trabajos que realizó para esta institución. Mezclados entre ellos se encontraban, además, un buen número de los que habían pertenecido a su maestro.

Diputación de Pontevedra Museo de Pontevedra