José Filgueira Valverde

José Filgueira Valverde fue una de las figuras más destacadas de Galicia en el siglo XX, una centuria, vale la pena comentarlo ya de entrada, que, en buena medida, llena con su propia existencia, pues nació en 1906 e falleció en 1996. Su trayectoria vital, significada por la diversidad y amplitud de sus actividades, intereses y saberes, tuvo un núcleo vertebrador inequívoco, Galicia y a su Cultura, entendida ésta en su más amplia acepción, con dos privilegiados ejes de referencia: Pontevedra, la ciudad en la que vio la luz, y Santiago de Compostela, la urbe con proyección ecuménica en la que recibió en lo esencial su sólida formación intelectual.

José Filgueira Valverde nació, como ya se dijo, en Pontevedra, exactamente el 28 de octubre de 1906. Cursó con brillantez, a partir de 1917, los estudios de bachillerato en el Instituto de la ciudad. En 1922 empezó en la Universidad de Santiago la carrera de Filosofía y Letras, terminada en 1927, en la Sección de Ciencias Históricas, en la Universidad de Zaragoza. Un año después, en 1928, concluye en la de Compostela, con Premio Extraordinario, los estudios de Derecho.

En 1928 comenzó también su carrera docente. La inició, como Ayudante interino de la Sección de Letras, en el Instituto de Pontevedra. Siete años más tarde, en 1935, gana por oposición la Cátedra de Lengua y Literatura Española del Instituto Jaime Balmes de Barcelona, desde el que, con gran rapidez, pasa sucesivamente por el de Melilla e llega al de Lugo, en donde toma posesión de su plaza el 8 de noviembre, una semana antes de la defensa en la Universidad de Madrid de su Tesis de Doctorado, calificada con Sobresaliente, sobre la Cantiga CIII de Alfonso X el Sabio. Permanecerá en Lugo hasta 1939, año en el que, con carácter provisional en un principio, se traslada al Instituto de Pontevedra, centro del que será nombrado director en funciones en 1944 y efectivo en 1946. Permanecerá en el cargo, sin solución de continuidad ya, hasta su jubilación académica en octubre de 1976.

A lo largo de su vida, participó Filgueira Valverde de manera decidida y decisiva en la creación o potenciación de numerosas instituciones, algunas de capital significación en el panorama cultural do su tiempo, las más con proyección y presencia intensa también en el nuestro. Merecen reseña, por las especiales circunstancias que en ellas concurren, cuatro: el Seminario de Estudos Galegos, el Museo de Pontevedra, el Instituto Padre Sarmiento de Estudios Gallegos y el Consello da Cultura Galega.

El Seminario de Estudos Galegos nació el 12 de octubre de 1923, en Santiago, por iniciativa de un grupo de universitarios muy jóvenes, él uno de ellos. Será, dato que documenta su firme compromiso con sus principios programáticos, el primero, tras el Presidente, Armando Cotarelo Valledor, en leer su discurso de ingreso en el Organismo, clave para entender en buena medida la Galicia del siglo XX y en muchos aspectos también, a pesar de su corta vida, de nuestro tempo. Promovió en su seno iniciativas de carácter muy diverso, siendo nombrado en 1933 director de la Sección de Historia de la Literatura.

El Museo de Pontevedra surge, por iniciativa de la Diputación Provincial, entonces presidida por Daniel de la Sota, el 30 de diciembre de 1927. Filgueira, estrechamente relacionado con el grupo que promovía su creación, concebida para dar continuidad a la fecunda labor de la Sociedad Arqueológica de Pontevedra, fue nombrado Secretario de su Patronato fundacional, constituido formalmente el 30 de enero de 1929. Junto a De la Sota, lo componían, entre otras, personalidades tan destacadas como Casto Sampedro, el primer director de la entidad (había sido antes el alma mater de la citada Sociedad Arqueológica), Castelao, Losada Diéguez o Sánchez Cantón. El Museo será, sin duda, la iniciativa de más empeño de su larga y fructífera vida. A él, en puestos y cometidos diferentes (lo dirigió entre 1940 y 1986, siendo responsable último da su plena consolidación y proyección), estará vinculado hasta el momento do su fallecimiento, acaecido, en la misma ciudad y en la misma casa en la que había nacido, el 13 de setiembre de 1996.

El Instituto Padre Sarmiento de Estudios Gallegos se estableció legalmente, en Santiago, el 15 de febrero de 1944. Se crea, promovido por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, para tratar de llenar el vacío existente en el panorama cultural gallego como consecuencia de la desaparición, en 1936, del citado Seminario de Estudos Galegos. En el Instituto dirigió en un principio la Sección de Historia del Arte, siendo nombrado en 1972, tras el fallecimiento de Francisco Javier Sánchez Cantón, director del Organismo.

El Consello da Cultura Galega, cuya creación está expresamente contemplada en el Estatuto de Autonomía de Galicia, es el resultado de su gestión como Conselleiro, adjunto a la Presidencia de la Xunta de Galicia para la Cultura, en el primero Gobierno autonómico presidido por Gerardo Fernández Albor. Instituido formalmente el 7 de diciembre de 1983, cuando ya no era Conselleiro de Cultura, formó parte do su primer Plenario como personalidad gallega relevante. Lo presidirá, hasta su fallecimiento, desde el mes de octubre de 1990.

No fue el de Conselleiro el único cargo de carácter político que ostentó Filgueira Valverde durante su vida. Mucho antes, entre 1959 y 1968, había sido Alcalde de Pontevedra. Incluso más atrás, entre 1931 y 1936, había desarrollado una muy intensa actividad política, primero en relación con el Partido Galeguista (fue elegido Secretario Técnico en la Asamblea Constituyente del partido celebrada en Pontevedra a principios de diciembre de 1931, permaneciendo en el cargo algo más de dos años), con posterioridad en Dereita Galeguista, partido nacido en 1935 de una escisión, explicable por razones ideológicas y estratégicas, del anterior.

Filgueira Valverde es autor de una copiosísima producción científica. En el libro, finalmente póstumo, promovido por Caixapontevedra en 1996, con el que se le quería homenajear con motivo de su noventa cumpleaños, se recogen, por un lado, un total de 2.136 publicaciones, la última, Os poetas de 1935, en preparación (vio la luz en 2008 ), la primera, un artículo sobre Gelmírez aparecido na revista Renovación, del 23 de enero de 1923, cuando tenía sólo algo más de dieciséis años, y, por outro, en este caso únicamente hasta 1995, no contabilizándose, pues, los meses de 1996 en los que vivió , 4.533 intervenciones en cursos y conferencias. La consulta de esta obra permite afirmar que, con Galicia como protagonista inequívoca, pero no exclusiva, ningún campo del saber quedó fuera do su interés y curiosidad. Es evidente también, no obstante, que su mayor actividad se concentró en determinados ámbitos: la historia, la arqueología, la antropología, el arte y la literatura, con destacadas incursiones también, en este caso, en el terreno de la creación (prosa y poesía).

No es fácil, ante tan abrumador cúmulo de referencias, destacar alguna publicación de Filgueira Valverde en particular. Son muchas, en efecto, las que, por lo que supusieron unas veces en el momento da su aparición o incluso por lo que aún hoy comportan por no haber sido superadas en lo esencial, las que merecerían ser reseñadas. Si fuese obligada una sola mención, la cita debería recaer sin discusión, como ha sido reiteradamente comentado, sobre todo por X. Alonso Montero, en las nueve entregas de la obra genéricamente titulada Adral, recopilación de artículos de alcance y significación muy dispar, rebosantes siempre de erudición, la mayor parte, sobre todo los incluidos en los primeros volúmenes, en periódicos, particularmente en Faro de Vigo.

En el transcurso de su vida, fruto de lo mucho que sembró, Filgueira Valverde fue distinguido con numerosos premios, condecoraciones y distinciones. Sirvan de testimonio, por un lado, las Medallas de Oro de “sus” dos ciudades, Pontevedra y Santiago, y, por otro, su elección como Numerario de la Real Academia Gallega y de la Real Academia de la Historia. Dedicó su discurso de ingreso en esta Corporación, en 1981, a Fray Martín Sarmiento, el sabio monje benedictino del siglo XVIII, berciano de nacimiento por accidente, pontevedrés de corazón y militancia, con el que tanto se identificó, y en la primera, en 1941, a la épica en la Galicia medieval, un campo de trabajo en el que sus aportaciones, aún hoy, tal como sucede también en el ámbito de la lírica, siguen siendo de invocación absolutamente imprescindible.

Diputación de Pontevedra Museo de Pontevedra